La Unificación
El fracaso real de la intentona revolucionaria abrió un período de reflexión que llevaría a la organización a variar sustancialmente sus planteamientos. En ello, el intento de llevar a la práctica la consigna de unificación tendría una fundamental trascendencia por cuanto la influencia del estalinismo en la dirección de la FJSE, en última instancia, sería decisiva.
La enorme represión que siguió a octubre, los miles de militantes obreros presos y la labor destructora del bienio negro, eran un argumento tan poderoso para volver a plantear la alianza con los burgueses de izquierdas que los jóvenes socialistas, a pesar de su supuesta claridad teórica, no pudieron contestar.
La Comisión Ejecutiva de las Juventudes abrazó la táctica del Frente Popular. También a finales de 1935 la Internacional Juvenil Comunista celebraba su VI Congreso, en el que, planteaba la debilidad orgánica de las organizaciones juveniles comunistas, y en la linea del VII Congreso de la IC de ruptura con el tercer periodo (etapa de ultrasectarismo hacia los PS) proponía un viraje en la línea política. El viraje consistía en ir hacia la unidad con las organizaciones juveniles socialistas (consigna escogida también por las Juventudes Socialistas en el caso español) y convertir la nueva organización en un organismo de masas en el que intentar hacer prepotentes ideas del comunismo. Desde comienzos de 1935 venían existiendo contactos entre los jóvenes socialistas y comunistas de cara a la creación de una organización unificada.


