La Revolución de Octubre
El “momento insurreccional” llegaría con los sucesos de octubre de 1934. La “inteligencia con las organizaciones obreras de clase” se tradujo en las Alianzas el mes de marzo. El detonante para la insurrección fue la inclusión en el Gobierno, el 4 de octubre de ministros de la CEDA en el gabinete de Lerroux.
La revolución se consolidó únicamente en Asturias -quizás por la potencia del Sindicato Obrero Minero de la UGT y por las condiciones geográficas-, en donde los trabajadores se hicieron con el poder y, durante varios días, sostuvieron una comuna socialista. En el resto del Estado la revolución fracasó; muchas serían las razones, pero, entre ellas, una que pesaría sobre manera y a la que los jóvenes socialistas dieron gran importancia, fue la falta de decisión de la dirección del movimiento y la disociación entre el lenguaje revolucionario y la práctica.


