Congreso Constituyente

Todo el campo de actividad de los jóvenes socialistas exigía una coordinación dado edesarrollo que las juventudes iban adquiriendo; se iniciaba un proyecto de Federación que culminaría con la celebración en abril de 1906 del I Congreso (constituyente) de la Federación Nacional de Juventudes Socialistas de España (FNJSE). En los balbuceos de las juventudes, en sus comienzos, observamos algunas de las características que configuran la organización en toda su primera etapa hasta alcanzar lo que podríamos considerar su madurez organizativa.

 

La ausencia de un auténtico programa de reivindicación juvenil, que será un mal endémico de la organización hasta los años de la II República, sería el primer rasgo definidor a señalar. El “programa” se circunscribe, como el de belgas y franceses, a la lucha contra el militarismo (realmente dura y difícil en la España de principios de siglo XX), que entre otros dejaría fuera de la organización a Tomás Meabe, al tener muy pronto que emigrar al extranjero por concentrarse contra él multitud de procesos incoado a causa de su pluma antimilitarista y anticlerical, y a lo que podríamos denominar “moralización de la vida de la juventud”.

Sobre la ética del “ascetismo antialcohólico, anticlerical y antitaurino” habría que señalar que ésta tiene, además de una carga moral, una carga revolucionaria que consiste en intentar organizar a la juventud para la revolución socialista luchando contra los elementos que la apartan de esa meta: “…hermoso caudal de energía que se pierde… organicemos para la lucha a la mocedad socialista…” Sólo de forma marginal se analizan cuestionestan fundamentales como la situación laboral de los jóvenes obreros, sus derechos políticos, la formación profesional, la discriminación por edad, los jóvenes campesinos, los aprendices… Falta un programa y probablemente también capacidad teórica para desarrollarlo; en este sentido, la ausencia de Meabe puede considerarse fundamental. Aunque los planteamientos del fundador son fruto de un complejo eclecticismo político (socialismo utópico, radicalismo, marxismo, humanismo…) es indudable su capacidad teórica y analítica.