viernes, 25 de noviembre de 2005

Juventudes condena la violencia de genero

maltrato

Una desigualdad que persiste. Estamos en el siglo XXI, lanzamos satélites al espacio, construimos edificios imposibles, Europa se democratiza, ya no navegamos en barco sino por Google, y la mujer deja de dedicarse a sus labores para optar por puestos de trabajo antes reservados exclusivamente al sexo masculino y conciliar esa vida profesional con la vida familiar. Es en este mundo de avances en la política, la medicina, y los medios de comunicación en el que resulta absolutamente indignante que a día de hoy haya cientos de mujeres que cada año vivan totalmente atemorizadas y sean humilladas, degradadas y lo que es peor asesinadas a manos de sus parejas, esos machistas criminales que a día de hoy resultan repugnantes.
El artículo 15 de nuestra querida Constitución, ese que nos recuerda que todos y todas tenemos derecho a la vida y a la integridad física y moral, deberíamos grabárnoslo a fuego y en letras de oro en el cerebro, sobre todo porque la lucha contra la violencia de género es una cuestión de derechos humanos y un motivo de compromiso social, de pacto de todos y todas de la máxima prioridad.
Se están produciendo avances en el terreno político y, sin duda, la aprobación hace ahora casi un año de la LO 1/2004 de 28 de diciembre de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género, es uno de ellos, una decidida apuesta para responder al déficit de ciudadanía que representa la agresión contra las mujeres. Es un instrumento legal junto a la tutela institucional que lucha para erradicar esta “enfermedad mortal” que es la violencia de género. Todos estos avances, como la creación específica de los juzgados de violencia sobre la mujer desde el pasado junio, no servirán de nada si no nos concienciamos todos de que es un grave problema social contra el que debemos luchar, y luchar desde la base educando a nuestros hijos en el respeto y la igualdad para que el día de mañana no tengamos que lamentar más muertes de mujeres a manos de esos seres tan cercanos que deberían otorgar el máximo de respeto y confianza y sin embargo se convierten en el peor de los enemigos.
La Violencia de Género es, sin duda, la manifestación más brutal de la desigualdad que todavía persiste en nuestra sociedad. Ante algo así, no cerremos los ojos. (Aurora Iserte, miembro de Juventudes Socialistas Castellón)

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